Miércoles, 10 de Agosto de 2011 00:00

A sus 34 años pasan por sus manos todas las contrataciones del municipio más grande del estado de Guanajuato.
Es una mujer resuelta que entre sus atribuciones atiende, a través de unos 400 empleados de Tesorería, trámites y servicios que repercutirán en la vida del millón 460 mil leoneses que registró el INEGI en el último Censo.
Es Alejandra Gutiérrez Campos, quien después de que desapareció la figura de “Subtesorería”, ostenta un gran cargo: Directora General de Administración, Gestión y Enlace Gubernamental.
En pocas palabras, es la segunda de a bordo del Tesorero Antonio Obregón Torres y es la servidora pública con más experiencia en la Tesorería Municipal de León.
Ella es un claro ejemplo de que la belleza física de la mujer no se contrapone con el intelecto.
Siempre viste impecable y combina el porte de una modelo de pasarela con el de una diplomática.
¿Su libro favorito? El Arte de la Guerra de Sun Tzu, un militar chino que ha sido uno de los principales consejeros políticos desde hace unos 2 mil 500 años.
Sus lecciones de guerra se aplican también para vencer al enemigo con otras estrategias sin tener que utilizar el enfrentamiento cara a cara, a través de imponer una moral dominante, difundiendo miedo y respeto.
“Sí da muchos tips de cómo debes de reaccionar en algunas cuestiones. Y no por la cuestión de ‘El Arte de la Guerra’ sino de estrategia simplemente. Me gusta cómo maneja las estrategias y los consejos que da entre líneas”, explica.
Ale creció en el seno de una familia panista de Lagos de Moreno. Su tío Moisés Loza fue el segundo alcalde blanquiazul de aquel municipio.
Apenas cumplió la mayoría de edad y Ale se unió a las filas del partido.
Ambiciosa desde su juventud, estudió Derecho en la Universidad del Bajío (hoy Lasalle), aunque muchos de sus allegados creen que es Contadora Pública por las funciones que desempeña.
Al mismo tiempo que su carrera cursó tres diplomados en Derecho Procesal Civil, Derecho Electoral y Derecho Procesal Penal.
Ale nunca ha pasado un año sin estudiar. Reconoce que es su único vicio, aparte del chocolate.
“No fumo, no tomo, pero el chocolate no lo dejo”, asegura.
Al concluir su carrera, se fue a Guanajuato a estudiar la especialidad en Notaría Pública.
Después estudió otro diplomado en Contratos. Y hoy cursa una maestría en Políticas Públicas en el Tecnológico de Monterrey.
Su carrera en la Presidencia Municipal de León comenzó en el área de Bienes Inmuebles hace 12 años, cuando una amiga la invitó a trabajar.
Entonces Ignacio Martín del Campo era el Tesorero Municipal. Posteriormente, ascendió y ocupó el cargo de Subdirectora de Control Patrimonial.
Luego la invitaron a trabajar en el despacho del tesorero.
Y su cargo es cada vez más amplio, porque en cada administración recibe nuevas atribuciones. Actualmente atiende las áreas de ingresos, egresos, recursos materiales y servicios generales.
“Es bastante largo el nombrecito ¿Qué hago? Es muy interesante, porque pocas áreas de la administración tienen la oportunidad de atender hacia fuera y atender hacia dentro”, asegura Ale con una gran sonrisa.
Su puesto es fundamental. De ella depende coordinar y enlazar a todas las entidades del Gobierno Municipal con la Tesorería.
La creación de las Oficinas Multifuncionales, que dan servicio a la ciudadanía, fue un proyecto de Ale.
“Lo que hicimos con esas oficinas fue que si ya teníamos ahí una renta, ya teníamos ahí al personal y había servicios del Municipio que se podían acercar a la ciudadanía, se estuvo platicando con las áreas y ahorita ya tenemos los servicios descentralizados en esas oficinas”, dice en entrevista con 012.
Cualquier tipo de pago del Municipio pasa por Ale, quien tiene que hacer las contrataciones de acuerdo a la Ley.
Cuando entró a la Tesorería todos eran más grandes que ella, de la edad de sus papás y de sus abuelitos.
Ahora son raros los que son mayores que Ale en Tesorería y hay muchas mujeres.
A los más chicos les dice “hijos” y ellos le responden con un “mamá”.
“Los veo como parte de mi familia porque les digo que ahí tenemos que trabajar, apoyarnos, ayudarnos a crecer. Pasamos más tiempo entre nosotros que con nuestra propia familia, si contamos las horas que estamos juntos”, afirma.
Después de una semana de trabajo, lo que más disfruta es dedicarle tiempo a su familia.
“Un buen fin de semana es poder ir a ver a mi familia a San Juan de los Lagos y tener el otro día para poder convivir con mi marido, descansar realmente el fin de semana: rentamos películas y nos quedamos en casa”, dice.
Más artículos de este autor
b>
Compartir esta página:












