Un ecologista político
Escrito por Edmundo Meza Viernes, 29 de Enero de 2010 12:34
Como si fuera una religión, en su casa la basura reciclable se separa de la que ya no tiene remedio. Todos los focos son ahorradores de energía y tiene un calentador solar de agua.
No es un ecologista de discurso.
O planta árboles cada que puede o deja guardado su automóvil para contaminar menos.
Pero la política lo atrapó.
“Hay que hacer todos algo para combatir el calentamiento global, es la principal amenaza”, dice Daniel Olaf Gómez, de 30 años, regidor del PVEM en el Ayuntamiento de León, quien es parte de una nueva generación de jóvenes que inciden ya en el giro de la política.
Tenía los días contados. Eso fue lo que pensó cuando entró al activismo y sus amigos le advertían: “¿qué haces ahí en ese partido, ni gente tiene?” El Verde, entonces, era un partido desamparado de reflectores y la falta de militantes era su talón de Aquiles.
Y le tocó picar piedra. Como un soldado en plena campaña, desde pegar propaganda, pintar bardas, montar escenarios, organizar mítines, andar con el megáfono y así fue su tren de vida cuando en 2003, el ex alcalde Eliseo Martínez, fue el candidato a la Presidencia Municipal que abrazó la alianza del PVEM y el PRI.
Ese fue su debut en una campaña de a de veras, cuanto la oposición rasguñó la posibilidad de derrotar a Acción Nacional.
Quien lo inició en la política fue un maestro de la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México, porque le vio tablas para el oficio. Tenía un sitio acondicionado en el que impartía cursos privados de oratoria, y lo invitó, y ahí, entre un cúmulo de asistentes, conoció a Santiago Creel Miranda, entonces diputado del PAN.
Ese recinto en el que se preparan a las nuevas camadas de políticos marcó su destino. Eso tuvo secuelas y terminó por influir en él.
Desde entonces no para. No ha querido perder la brújula y se ha mantenido al pie del cañón.
En su corta carrera y con casi 10 años de militancia, ha sido ya asesor en el Congreso de Guanajuato, legislador local y ahora regidor para el Ayuntamiento que expirará en 2012. No cualquiera puede presumir ser diputado a los 26 años.
Ahí en la legislatura se fogueó porque perteneció a la Junta de Gobierno, que es como la “burbuja” de los diputados. Los temas más trascendentales se debaten ahí. Y subía a tribuna y proponía iniciativas y debatía en medio del ring de la polémica. Hasta en las batallas más estériles contra la aplanadora del PAN, remó contracorriente.
Es parte del juego.
“Si algo me molesta de la política es el cinismo. Hay algunos políticos que son doble cara, que no hablan de frente y así no se puede ver a la sociedad. Necesitamos cambiar la imagen de los políticos por el bien común”, confiesa Olaf Gómez Muñoz.
Le sabe bien a los números porque estudió Comercio Internacional -que terminó en el Tec de Monterrey campus León-, a pesar de que siempre pretendió entrar a Ciencias Políticas y por azares del destino no pudo. Tiene entre los personajes que más le inspiran a Mahatma Gandhi, y dice que de la política nacional todavía no hay uno al que admire del todo.
Pero en la cancha de la política no hay de otra que jugarse el todo o nada.
En el desafío que se planteó tiene otros dos cómplices con los que se alió: Beatriz Manrique Guevara, la lideresa estatal del PVEM, y Eugenio Martínez Vega, el dirigente municipal, quien sumó 40 mil votos en la pasada elección.
Los tres se fijaron como reto engrosar los cuadros, fortalecer al Verde y arrebatar simpatías.
“Contrario a lo que mucha gente piensa, es un partido de principios, y a pesar de que nos decían que el medio ambiente era sólo una bandera, hoy en día es ya una necesidad. Y cada vez está más consciente la población. Por eso, entre los jóvenes tenemos más aceptación, con porcentajes en las encuestas que espantan a los demás partidos, porque los demás partidos dejaron el tema de lado. Y el tema se metió a la política cuando llegó el Verde, esa es la realidad”, asegura.
Una de las premisas que tiene desde que pisó este territorio, fue que pintó raya y prometió no vivir de la política.
“Yo tengo un negocio. No me gusta vivir de la política, hay que vivir para la política y tener la vocación de servir, de trabajar para los demás. No es para otra cosa”, dice convencido el regidor.
Las comisiones en las que participa en el Ayuntamiento son la de Movilidad, Medio Ambiente, Desarrollo Urbano y Hacienda.
Cuando estudiaba la carrera, un intercambio estudiantil se le cruzó, empacó maletas y llegó a China. Ahí absorbió parte de la cultura oriental y fortaleció su disciplina y arrojo.
En su familia nadie está en el ámbito de la política. Su papá es doctor y su mamá dentista.
Es el primero de la estirpe.
Un libro que le cambió la vida fue el de “La Visión de los Vencidos”, de Miguel León Portilla, uno de los más reconocidos historiadores del país y que le impartió cátedra en la prepa.
En cuanto a su oficio, está decidido a empujar la expansión del partido con un papel digno en la sociedad.
“No hay que dejar de hacer las cosas porque te puedes arrepentir, en esto yo digo que hoy nos toca y si no trabajamos desde hoy, en un futuro nos la cobrará”, advierte.
Con una mirada en prospectiva, dice que nada le gustaría más que estar al frente de una embajada en Europa.
Y repite una frase casi filosófica: la vida es un suspiro y una rueda de la fortuna.
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