El vicio del cine...
Escrito por Gerardo Mares Rodríguez Jueves, 02 de Febrero de 2012 11:20
A pesar de contar con una considerable producción audiovisual de cortometraje -tanto en su ámbito estudiantil universitario inevitablemente amateur, así como la emanada del espíritu independiente de varios cineastas en activo- despuntando por su grado de profesionalismo, nivel técnico y desarrollo narrativo los trabajos de dos firmas que poco a poco empiezan a sobresalir dentro del panorama local y regional: Mezquite Producciones cuyo rostro y labor más conocida hasta el momento son los cortometrajes realizados por Carlos Gerardo García y compañía; sumándose a ellos el trabajo en solitario de la Productora Theus, proyecto de un joven realizador de notable visión estética de nombre César Kartagena, además de la grata aportación del grupo Escomic en el rubro de la animación cinematográfica y los ensayos en corto del Cine Colectivo Guanajuato, próximo a preparar su primer largo.
Si el producto es bueno o malo, eso ya le tocará decidir al espectador, pero lo realmente sorprendente es percibir las pocas o nulas iniciativas por parte de las autoridades de cultura de la ciudad de León (donde incluso se cuenta con una coordinación de cine y eventos especiales en el Instituto Cultural de León) por realizar foros y eventos donde se muestre a los cinéfilos y consumidores culturales de este ninguneado arte, el caleidoscopio de la producción fílmica leonesa, que a trompicones y con carencias, en el futuro inmediato se erigirán como documentos o registros de nuestras señas de identidad y de nuestra época. Y no sería absurdo pensar que estos eventos terminen por incidir de manera importante en el establecimiento de una política permanente de apoyo ya no a la creación; puesto que de ello se encargan los propios cineastas, sino a la promoción y exhibición de su obra cinematográfica y que fomenten directa o indirectamente, en la formación de públicos.
El pequeño municipio de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, si que supo ver la valía de algo por el estilo y realizó en años pasados, en colaboración con un par de alucinados cinéfilos, un alegre y bullicioso Festival de Cine bautizado como “La Ruta Cinautor”; donde a falta de apantallantes nombres surgidos de la lumbrera nacional; se contó con la participación de especialistas en la materia que poco a poco van labrando un prestigio regional, bien como promotores culturales (Rocío Salas Arreola, Christian Vilches Lizardi de Kino Room), bien como escritores o dramaturgos (José Rafael López Castro), o como realizadores cinematográficos (los anteriores citados); la mayoría de estos, ciudadanos de buenas intenciones que tienen como hogar la ciudad zapatera. El evento fue enriquecido además con la proyección de un buen acervo de cortometrajes realizados por estudiantes de la ciudad jalisciense o los producidos en León. Se programó además alguna que otra conferencia, una muestra dedicada a la memoria fílmica acerca de la lente estilizada de Gabriel Figueroa y hasta un taller de apreciación cinematográfica… Y en nuestra ciudad ¿cuándo ocurrirá algo parecido? Porque dos muestras de cine al año con un catálogo de filmes en su mayoría de un notable aburrimiento (aunque aquí reconozco cierta dureza personal al respecto), un cineclub con cuatro o cinco funciones al mes sin ningún tipo de rigor temático y dos o tres becas otorgadas al año para el rubro dedicado a las artes audiovisuales, suena a muy poco para una urbe que rebasa con mucho, el millón de habitantes. Y más de algún joven ansía sensibilizarse con las imágenes del buen cine, tan escaso en la oferta comercial.
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Me da gusto que en León se estén abriendo puertas para las personas que desean entregar su vida al séptimo arte. Más me llama la atención que sean los propios chavos en tener la iniciativa y no las autoridades. En eso se muestran las ganas de querer hacer algo y no estar esperanzados a alguien más. Al final de cuentas las ganas son el motor para hacer las cosas, pero las verdaderas ganas.
Sea del género que sea o incluso hasta el video de boda más gacho, merece respeto pues detrás lleva implícito el trabajo y la dedicación de sus creadores. La creatividad del ser humano es tan compleja como la humanidad misma, y todos merecen respeto a su trabajo si éste es hecho con toda la pasión del mundo. En esta vida hay pa´todos los gustos. Y en el cine también hay pa todos.
Muy buena la opinión tuya Gerardo, y que chévere que halla personas con la iniciativa de hacer las cosas.
Un saludo.
Es cierto, hasta en el vídeo más "pequeño" se puede entregar el profesionalismo y la formalidad.
Cada trabajo que se genera, lleva implícito algo íntimo del generador.
Las ideas más retorcidas, las ideas más estructuradas, cualquier tipo de ideas.
Y que alegría saber que tu Omar o tu Gerardo son personas que opinan que todo vale la pena, mientras esté bien hecho.
Esto a aumentado su visión de como son las cosas o lo que les gustaría ver en un producto.
Esas son las opiniones que realmente valen la pena y las más apreciadas.
Gerardo, esa es una gran lista de maestros! 











