La irrupción bárbara
Escrito por Manolo García Sábado, 28 de Enero de 2012 14:31
Son tiempos bárbaros para la cultura, tiempos de tomar acción y mirar desde arriba las hordas de los saqueadores: no para detenerlos, sino para entrar en su dinámica, leer sus códigos, penetrar en su lenguaje.
Estos bárbaros actúan, moldean, piden nuevas formas de intervención cultural y empiezan a configurar desde hace tiempo la lectura social de los acontecimientos.
Veamos la forma en que opera ciertas administraciones culturales en la ciudad, sus viejos modelos, su canónica y rancia mirada, moviéndose en un mar calmo sin decidirse a sortear la tempestad y sumergirse de lleno en lo aparentemente ignoto.
A diferencia de algunas disciplinas artísticas, donde hay revolución; el modelo de gestión, circulación y distribución que puede acompañar a los procesos culturales, se va anquilosando.
Tenemos entonces a los bárbaros (gestores, creadores, animadores, productores, público participativo) que está irrumpiendo y se convierte en un enorme Alien que amenaza con derrumbar los edificios.
¿Dónde están los funcionarios, las políticas, los mecanismos de gestión y vinculación para dar canales adecuados a estos saqueadores culturales?
Fuera los modelos, fuera el confrontamiento estéril y las propuestas gastadas con visos de novedad.
Ya en México y principalmente en algunas capitales de gran potencial artístico e involucramiento de la sociedad civil como Argentina, España, Francia e Italia, se discute en foros (varios de los cuales han sucedido en el país) las nuevas formas de organización de la cultura, la manera de captar públicos, promover a los artistas, gestar festivales y hacer permanente un esquema de educación cultural que ayude al desarrollo social.
Suena a una chamba de años y lo es, pero también hay que empezar por algo; por romper los paradigmas en que pensamos la dinámica cultural en León, en sumergirnos en los diversos frentes culturales que existen, acercarse a esos bárbaros con inteligencia y ver cómo se comunican y qué esperan de sus organizaciones si es que esperan algo.
Pero lo importante es no quedarse ahí, sino ir sorteando los mares, probar y probar modelos, equivocarse y rectificar, exigir calidad, trabajo, compromiso de ambas partes y pilotear el avión muy alto para ver los cientos de archipiélagos culturales que existen porque esto no es una tierra conquistada ni capital de aristócratas.
Los bárbaros, como bien menciona Alessandro Baricco, están entre nosotros, hagamos pues modelos de convivencia y entendimiento del mundo, que para eso, el arte y la cultura se pintan solos.
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