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Publicado por: Arturo Pons
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Hace algunos meses, durante una divertida comida con los compas en el rancho de uno de ellos, después de Lagos de Moreno, tuve una revelación. Sienna es la hija menor de Sandra Zapiain y Luis Martínez, es una niña muy inteligente, lo noté desde que era pequeña muy fácilmente: no le caigo muy bien que digamos. Y de verdad digo que es muy inteligente no sólo porque considero inteligentes a las personas a las que no les caigo bien, pero que tampoco les caigo mal, sino que los considero personas sensatas, perceptivas, comprensivas y generosas. A la gente que le caigo mal, que no es ni de cerca tan inteligente como la gente a la que no le caigo bien, son por lo general gente que considero intolerante, pero me divierten. Caerle bien o mal a alguien no es lo mismo. Si le caes mal a alguien es porque seguramente algo hiciste que le pareció intolerable. Yo me considero un experto en equivocarme, me sale pero muy que muy bien y es quizá porque lo practico muy frecuentemente, y en alguno de esos errores hice algo intolerante, pero también a veces, muy pocas pero las hay, me salen bien las cosas. La cuestión está más o menos equilibrada, porque la riego tanto y tantas veces, que cuando le atino a algo le doy en el meritito centro y me salen cosas bien chidas. La gente a la que no le caigo bien, pero tampoco mal, creo que han percibido ese sube y baja y comprenden que la vida es así, son muy inteligentes. Entre la gente a la que si le caigo bien hay de todo, el rango de sus IQs es muy extenso.