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Ago 20
2010
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LOS 66 AÑOS DEL CLUB LEON: ¿NADA QUE FESTEJAR?Publicado por: Miguel Zacarías Etiquetado en: No etiquetado
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¿Cuantos años hace que los aficionados del León no tienen una auténtica satisfacción?
La Liga de Ascenso, exPrimera A nos habrá podido dar muchas ilusiones, 3 veces a un pasito del ascenso; algunos superlideratos, rachas impresionantes de partidos ganados, muchas más tardes y noches de gloria que las que se vivieron en la primera división los últimos 4 años antes del descenso en 2001.
Pero al final, todo ha resultado un espejismo. El equipo sigue en la Liga de Ascenso.
Por eso podemos a atrevernos a afirmar que la última gran satisfacción esmeralda fue aquella noche de verano de 2001 cuando se logró la salvación frente a Toluca con un 2-0 que combinado (vaya coincidencia) con una derrota del Atlante a manos del América, llevó al León a una inesperada liguilla.
Fuera de eso, penas, penas y más penas.
El escándalo ha ido de la mano con la franquicia esmeralda en los últimos años. A la par de los más de 8 años en la Liga de Ascenso, la afición ha tenido que aguantar de todo.
Exdueños en la cárcel, invasión al Estadio de los rivales, penurias económicas, disputas legales, declaraciones de non-grato de la Femexfut, intentos de venta, propietarios que viven de prestado para mantener al equipo.
Esto y más cabe en la historia de un equipo que llegó ayer a su 66 aniversario con pocos argumentos para el festejo.
Desde luego que el “pachanga-gate” palidece frente a la intensidad de otros escándalos esmeraldas pero en mala hora llega este numerito protagonizado por los jugadores esmeraldas por cortesía de la propia directiva que exhibió a sus muchachos.
Un cumpleaños más de un equipo cuya afición a pesar de no ver un partido de Primera División hace ya muchos años, se mantiene estoica y sigue ahí en el graderío esperando algún día la vuelta.
Hoy la memoria solo alcanza quizás para recordar las malas tardes, las malas noches, las malas jornadas.
Saber que a partir de 1999 cuando Valente Aguirre intentó vender la franquicia al empresario poblano Francisco Bernat hoy en líos con la justicia, algún ave de mal agüero ronda estas tierras porque casi todas han sido historias negras.
Porque durante 3 años, bajo el mando de Roberto Zermeño la franquicia vivió de prestado hasta que en 2002 antes del ascenso apareció el entonces desconocido Carlos Ahumada.
Y de ahí pa`l real poco bueno que contar. En 2003, la famosa invasión al Sergio León Chávez con todo e intento de soborno a algunos freseros.
Meses después la detención de Ahumada y los videoescándalos con alcances políticos.
Y luego las historias ya conocidas, la intervención del SAE como administrador del León; la venta de Ahumada a Pegaso; las disputas de Zermeño con Ahumada y de este con Pegaso por la propiedad del equipo.
La bipolaridad de la administración Pegaso y su relación con el gobierno y la afición; las frustraciones por ser el eterno “ya merito”; la casi venta a Valente Aguirre y la llegada de los hermanos Batarse.
Pero hoy es tiempo de relax. En el aniversario 66 de la franquicia tendríamos que hacer un espacio para recordar las jornadas de ensueño que ciertamente han sido pocas de la década de los ochentas a la fecha
Podríamos recordar aquella salvación de ir a la segunda división con Arpad Fekete; aquel 3 a 3 con los Pumas de la UNAM en el partido de ida de cuartos de final en el que León se levantó de un 3-0 en contra para rescatar un empate a 3 que de nada sirvió en la vuelta.
O el ascenso frente a Inter de Tijuana en 1990 bajo el mando de Víctor Manuel Vucetich.
Los goles de Milton Queiroz Tita, el último ídolo leonés. Aquel superliderato en el invierno 1997 que no se rubricó con el título aunque todavía saboreamos aquel regreso de un 2 a 0 global frente al América en semifinales que se convirtió en 3-2 y pase a la final.
Y de ahí para acá puras penurias.
Salvo, la noche mencionada. La salvación en el torneo de invierno 2001. León como local tenía que derrotar al Toluca y esperar la derrota del Atlante.
Aquella noche Sigifredo Mercado puso adelante a la Fiera con un testarazo implacable; más tarde Nicolás Ramírez en una gran jugada sentenció el 2 a 0 que a la postre significó la salvación del equipo.
Hoy, en medio del “pachanga-gate”, del pésimo paso del equipo, de los dueños del equipo que no dan pie con bola y del sueño del ascenso que se hace añejo, brindemos por el aniversario 66 de esta franquicia que no tuvo infancia porque nació grande.
Es cierto, hoy en la actual circunstancia esmeralda poco o nada hay que festejar.
Pero, pensándolo bien, sobrevivir a la frialdad de Valente Aguirre; a la ramplonería de Roberto Zermeño; a las frivolidades y engaños de Carlos Ahumada; a la frialdad y la indiferencia de Grupo Pegaso y a las ingenuidades y novatadas de los Batarse ya es en sí un enorme mérito.
Felices 66 años para todos los seguidores del Club León. Porque a pesar de todo, seguimos aquí. El aguante esmeralda sigue más vivo que nunca.











