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Sep 19
2010
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ESTA MALDITA TERQUEDAD... VIACRUCIS DE UNA PASIONPublicado por: Miguel Zacarías Etiquetado en: No etiquetado
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EL LEÓN O PÉGAME PERO NO ME DEJES
Al ver y escuchar los olés, las olas y el griterío de la afición verdiblanca luego del 3-0 frente a Dorados de Sinaloa, decía Jesús Vázquez Guerrero, comentarista de La Poderosa durante la transmisión del partido que esta afición que siempre ha sido exigente, esta noche “se conformaba con poco”.
Y en parte tenía razón, tras el inicio más desastroso que ha tenido el León en la división de ascenso con solo 2 puntos de 24 conseguidos, ganar como sea era un anhelo esta noche pero la gente lo celebraba en el graderío como si fuese el pase a la final.
“Se festeja que la gente siga apoyando a los suyos ¿de qué te alimentas monstruo verde? ¿De qué te alimentas afición” me dijo vía Twitter el siempre punzante Paco Vela.
“¿Enfermedad? ¿terquedad? ¿masoquismo? Creo que ya perdimos la razón, podríamos estar tranquilos pero festejar asó, nos excedemos”, diagnóstico en la misma red social, Eugenio Martínez, otro compañero de manicomino.
“Somos facilitos. Pero qué afición tan impresionante, último lugar en la tabla y el estadio casi lleno”, reflexionó a su vez Jaime Bello en su cuenta.
Hace unas semanas, esta afición les gritó a los jugadores “¡borrachos, borrachos!”, tras la derrota que selló aquella semana de la sobredimensionada pachanga de los jugadores en una granja en Comanjilla recién estrenaban el farol rojo de la Liga de Ascenso.
Esa misma afición esta noche gritó como no lo hacía desde aquel partido de semifinal frente a La Piedad en el torneo pasado.
Desde luego que con los ánimos reposados tenemos que convenir que la celebración de esta primera victoria del torneo sí es exagerada; en un examen de conciencia, los hinchas verdiblancos tenemos que aceptar que se nos pasó la mano.
Habemos algunos que intentamos sustraernos de esa euforia colectiva y mantuvimos un poco de serenidad.
Pero ningún mérito hay tampoco en eso. Como le decía a Eugenio vía Twitter, tendríamos que aceptar que ir al Estadio a apoyar a nuestro equipo en el desastre deportivo en el que se encuentra ya es en sí un exceso.
Por eso, no hay ninguna duda que estamos hechos para el manicomio. La obsesión por el ascenso y la gloria es tal que nos aferramos a cualquier halito de esperanza.
Hace 3 partidos casi llenamos el Estadio por el morbo tras el “pachanga-gate”, al siguiente partido fuimos por la promoción de 2X1 y al siguiente porque venía el superlíder encabezado por nuestros verdugos predilectos y ayer fuimos al Estadio alentados por el inicio de una buena racha que finalmente se confirmó.
Y si hay un buen resultado frente a Mérida la siguiente semana, llenaremos el Estadio porque la buena racha tomaría forma.
Simple y sencillamente no tenemos remedio. Yo no sé si seamos la mejor afición, la más paciente, la más masoquista, la más fiel pero somos lentos para enojarnos y fáciles para perdonar.
Este domingo, los aficionados plantan una cara que no pudieron mostrar en los 2 meses anteriores. Una sonrisa de victoria. Un triunfo que no saca al equipo del último lugar pero que sí levanta el orgullo maltrecho de esta hinchada que ya demostró que su fidelidad está a prueba de ocurrencias, de pachangas, de 6 derrotas consecutivas y prácticamente de lo que sea.
Y así como somos de facilitos para perdonar también somos ingenuos para soñar. Con el triunfo, algunos piensan que todavía se puede llegar a la liguilla.
Pero como dice mi amigo y compadre Toño Rocha. Tranquilos, tranquilos. No es tiempo de sacar la calculadora para hacer cuentas; mantengamos el rosario y las plegarias porque salvar este torneo todavía tiene tintes de milagro. ¡Que la virgencita del puente nos ampare!











