Genaro de la Garza
No son los chinos, somos nosotros
El tiempo pactado se ha terminado, la apertura comercial con China está ya en vigor; los importadores nacionales ya están liberados del impuesto y las oportunidades de crecer en la venta de los zapatos importados -además de otros productos de cuero o sintéticos-, están a la mano. Claro, esas importaciones van en detrimento de los productores nacionales.
A pesar de estos hechos contundentes, los señores fabricantes de calzado no han dado ningún indicio de voltear hacia el mercado de los consumidores nacionales, donde las oportunidades sí están a su alcance. Sólo se trata de hacer posible que nosotros los mexicanos, podamos físicamente calzar zapatos con nuestras medidas correctas.
Me explico. En el mercado de la exportación se requiere que los fabricantes de calzado produzcan sus pedidos de acuerdo a las solicitudes y especificaciones del comprador y eso implica, entre otras cosas, producir los zapatos de acuerdo a los calces que el cliente está demandando.
Los comercializadores nacionales que importan los diversos productos de Asia, básicamente están atendiendo al mercado de precios, más no están recibiendo un calce adecuado, ni de la calidad necesaria para este mercado, ni con los calces necesarios para los consumidores locales.
La oportunidad está aquí, en el mercado interior, sobre todo para aquellos fabricantes de calzado de alta calidad que, afortunadamente no son pocos en León. El punto es impulsar a más industriales para que crezcan en su calidad y por tanto en su competitividad. Pero también en la oferta. Hay nichos muy específicos sin atender totalmente: el calzado de seguridad y el que requieren los diabéticos son dos ejemplos.
El mercado de calzado especializado para dama y caballero está al alcance de nuestros fabricantes. El punto no son los chinos. Somos nosotros, los mexicanos que queremos y podemos comprar calzado mexicano. Por eso me da gusto ver cómo muchos industriales leoneses han crecido con la apertura de sus propias tiendas de venta al público, tanto en los centros comerciales y outlets de León, como de otras ciudades de la República. ¡Reconquistemos México con nuestros zapatos!
Que los zapateros se pongan en pie de guerra
Mucho nos hemos cuestionado si nuestra industria del calzado está preparada para hacer frente a la liberación de las importaciones de zapatos y materiales procedentes de China. En sentido estricto es una discusión sin sentido porque los plazos se han cumplido, el tiempo de total apertura ha llegado y no hay más concesiones para detener los acuerdos que tenemos con la Organización Mundial del Comercio, de la que México es socio.
Lo que queda es cuidar que se cumplan las reglas comerciales y en casa lo que viene es buscar probables soluciones, no en particular sobre el tema del calzado chino, sino soluciones para mejorar y engrandecer nuestra industria.
Por supuesto que tenemos alternativas inmediatas, mismas que están y han estado al alcance de nuestros señores industriales. La primera sugerencia es que atendamos al mercado nacional. A lo largo de 18 años peleamos y pensamos en cómo retrasar la entrada del dragón chino y no dedicamos el mismo empeño para atender las necesidades del cliente mexicano.
La primera premisa es que mantengamos la producción de zapatos económicos pero con una diferencia fundamental: que sean de calce variable. Eso realmente puede aliviar la necesidad de estos millones de mexicanos que no tienen capacidad de comprar sus propias hormas y mandar hacer los pares por encargo. Pero eso no significa que millones de compatriotas estén condenados a no tener un calzado adecuado a sus necesidades y que puedan pagarlo.
Me explico: siendo los pies una parte tan delicada e importante del cuerpo, cometemos el error de pensar que todos los pies son iguales. Es hora de ofrecer calces correctos a los usuarios. Quizá no lo sepan todos, pero los calces que se han manufacturado y seguirán produciéndose en México, son totalmente generalizados. Por así decirlo, para un solo tipo de pie; no hay conciencia, ni forma de convencer a los industriales de que es tiempo de que nosotros los usuarios mexicanos, podamos comprar zapatos adecuados a nuestro calce.
En los países más industrializados y de tradición zapatera como nosotros (Estados Unidos e Inglaterra por citar algunos) tienen más de un siglo que producen distintos calces. Para una gran cantidad de fabricantes internacionales esa ha sido su forma normal de comercializar sus producciones y lo más normal es que el consumidor global se vaya acostumbrando a que no sólo pida zapatos “por su número”.
Por lo pronto, tenemos 110 millones de mexicanos que atender con zapatos a su medida y en eso, créanme, no están pensando los chinos.








