Fin de la Guerra azul
Escrito por NACHO RAMIREZ Lunes, 20 de Febrero de 2012 17:27
Algunas batallas se definieron tal cual como en los últimos años: un candidato del oficialismo, doblegando por amplio y fácil margen a un rebelde oponente.
Sin embargo otras lides presentan una nueva, diferente versión a la del tradicional enfrentamiento bipolar: aquel oficialismo, en los últimos meses, ha ido resquebrajándose en al menos dos bloques, librando enconados ataques a lo largo del estado, y hasta con tres o más candidatos.
Aunque puede ser altamente prematuro predecir cuántos y cuáles grupúsculos sobrevivirán peleando las futuras candidaturas del PAN y mucho menos su dimensión, puedo atreverme a pronosticar el inicio de una nueva era en cuanto a liderazgos y facciones que pugnarán el porvenir y la supremacía de este partido de derecha.
Como suele ocurrir con casi todos los cambios, una naciente generación de políticos blanquiazules no llegó de la manera más tersa deseable, y su experiencia para enfrentar los próximos comicios será puesta a prueba crudamente en las elecciones federales, donde -si algo conserva la mayoría de los nuevos y sedicientes líderes respecto de sus antecesores- llegarán con un exceso de confianza y con la idea de que, en Guanajuato, el PAN ganará prácticamente todas las batallas. Semejante noción no es más que una abierta, peligrosa y desproporcionada confianza.
Mientras ocurría ese relevo de liderazgos panistas, se registraron varias transformaciones en el ámbito electoral acerca de las preferencias reales respecto de dicho partido: poco a poco, pero de manera contundente, fueron perdiéndose importantes posiciones de poder a lo largo y ancho del territorio nacional: desde la llegada del PRI al control de la Cámara de Diputados en 2009, hasta la última y dolorosa derrota por la Gubernatura de Michoacán.
Ese mismo exceso de confianza acabó por volverse ya casi una costumbre impregnada en el pensamiento de quienes controlaron -y controlarán- las decisiones de Acción Nacional en nuestro estado, lo cual puede poner al partido en graves aprietos en las elecciones locales. En Irapuato, en los pasados comicios, los panistas ganaron por una mínima diferencia.
En Celaya la historia es aún más complicada: sobran señales de hartazgo ante una de las peores administraciones de la historia, señales tan evidentes, que es previsible un fuerte voto de castigo contra Acción Nacional en dicha plaza.
La actual veda electoral, además, sólo contribuye a fortalecer el proyecto de por sí más sólido y arraigado entre el electorado mexicano rumbo a la Presidencia de la República: el del priista Enrique Peña Nieto.
Regresando a Guanajuato, ¿esa nueva generación de panistas sabrá y podrá proteger la casa? ¿Está lista para enfrentar las condiciones tan adversas en dos de las principales plazas del estado? ¿Tendrá habilidades para neutralizar el "efecto Peña Nieto" y el inminente voto de castigo que merece?
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