Jueves, 19 de Enero de 2012 18:04

Los priistas viven su propio ‘infierno’ para definir al candidato a la gubernatura de Guanajuato.
El riesgo de un cisma es latente en el PRI.
El viejo estilo priista del ‘dedazo’ parece que será el método de elección.
Cuando el senador Francisco Arroyo Vieyra se sentía con toda la fuerza de las estructuras para ganar la candidatura en la asamblea de delegados, el jefe nacional del tricolor, Pedro Joaquín Coldwell, cambió la jugada de botepronto.
Pero ahora con el nuevo escenario, en el punto clave para el tricolor, será el CEN y los operadores del candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, quienes emprenderán la negociación para determinar al abanderado del PRI para gobernador.
Y de pronto, saltó a escena el nombre de Juan Ignacio Torres Landa, el ex candidato a gobernador, que él sólo se apunta si es el candidato de ‘unidad’. Una palabra que suena a imposible en el PRI.
Arroyo estalló contra la posible designación.
“Volver al poder para reeditar la serie de vicios que hicieron a la sociedad echarnos a patadas del poder o si quieren regresar para establecer una normalidad democrática (…) no es un asunto de picarles los ojos a mis compañeros o de hablar mal de ellos, sino que es un asunto de reivindicar la dignidad del priismo en Guanajuato”, advierte el aspirante a la gubernatura del PRI.
El hombre que tiene las estructuras en el tricolor del estado está en la cuerda floja.
Con las encuestas en contra en el terruño y con una distancia de hasta 15 por ciento de desventaja sobre Acción Nacional, el Revolucionario Institucional tendrá que sacar a su candidato en la tierra más panista, el bastión blanquiazul.
La operación tendrá que ser ‘quirúrgica’ y será una estrategia para darle algo a todos los que no sean los elegidos. Que no haya heridos y si resultan, habrá que echar mano de una operación ‘cicatriz’ para sanar las heridas abiertas.
De lo contrario, hay enconos y se desatan las iras, el escenario podría ser de una fractura en el PRI.
Entre los puntos más importantes que el CEN tomará en cuenta para designar al candidato está el posicionamiento en encuestas, la capacidad para generar votos a Peña Nieto en la elección de julio y la aceptación ciudadana.
En cuanto a encuestas el diputado local y ex dirigente estatal, Miguel Ángel Chico, lleva la delantera.
Consulta Mitofsky, en su última medición lo ubica como el más posicionado entre la población, del resto de los aspirantes tricolores, inclusive, por encima de Juan Ignacio Torres Landa, quien ya fue candidato a gobernador, pero fue avasallado en la votación por Juan Carlos Romero Hicks, que contó con el “efecto Fox” de su lado.
Chico se mantiene en la punta y Arroyo no repunta en las encuestas.
Aunque las encuestas no son un factor determinante –porque miden posicionamiento entre la población-, no necesariamente reflejan que el más posicionado sea el mejor candidato o que sea el que pueda darle más votos al PRI en la contienda electoral.
“Las encuestas me colocan desde hace varios meses como el aspirante mejor posicionado, y estoy listo por si mi partido decide que sea yo el candidato del PRI, estoy seguro que podemos vencer. He construido un discurso de oposición, con el tema de seguridad, con el Mando Único Policial, es un discurso congruente, contra la corrupción, con la rendición de cuentas y la transparencia. Y en Guanajuato, es necesaria”, sostiene Chico Herrera.
El otro aspirante Juan Ignacio Torres Landa, echa por tierra las especulaciones de anotarse para competir en una contienda. Tiene claro que no va arriesgarse a una elección en la que los acarreos y las viejas prácticas tricolores podrían salir a flote.
“Yo participaría, sí, con una gran diálogo, a que construyéramos una candidatura de unidad. Si va a haber multirregistros, yo no acudiría. Yo no puedo estar en una precampaña luchando contra un compañero. No acudiría a una lucha interna. Yo voy a apoyar al que sea el candidato, de eso no tengan duda”, dice Torres Landa.
Una pieza clave en el mapa del PRI en Guanajuato, es sin duda Bárbara Botello. En los últimos meses se ha dedicado a revivir organizaciones que en el tricolor estaban muertas como la Unidad Revolucionaria, el Instituto Político Empresarial, y la Chaviza Revolucionaria, todo esto con el fin de tejer redes y fortalecerse.
Dentro del PRI, algunos ubican a Bárbara Botello, como quien también pudiera llegar en un determinado escenario a ser la candidata de la “unidad”. Su punto en contra, es que mantiene un añejo encono con el grupo de Alejandro Arias, el líder estatal del Movimiento Territorial, un brazo fuerte en el PRI.
El jefe del tricolor en Guanajuato, José Luis González Uribe, es un firme creyente de que la contienda interna desgastaría al partido y le apuesta a una candidatura de “unidad”.
Dice no a una guerra intestina en el PRI.
“Saldríamos más fortalecidos si vamos con un candidato de unidad. Si vamos a una contienda interna, saldríamos más desgastados, esto es evidente. No creo que haya ruptura, pero sí nos afectaría. Yo creo que necesitamos a un candidato de unidad, que sea apoyado por todos, que se decida en base a que sea el más posicionado, que sea el de mejor trayectoria política, que sea el que más votos le pueda dar al PRI, y que sea un candidato fuerte para vencer al PAN, porque estoy seguro que en 2012 habrá alternancia en Guanajuato”, advierte.
Los otros aspirantes Nicéforo Guerrero, Leonardo Solórzano, José Luis Romero Hicks, no tienen con qué competir.
En el PRI andan sueltos los demonios.
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