Jueves, 02 de Febrero de 2012 17:44

La cuenta regresiva para las elecciones internas del PAN está en su etapa final. Los precandidatos al Gobierno y sus principales patrocinadores dan el último empujoncito de cara a los comicios del 5 de febrero, aunque ya queda poco por hacer.
Las acusaciones, quejas y golpes bajos ya se dieron; a falta de debate, las propuestas lanzadas en los dos foros temáticos terminaron por aburrir.
Solamente José Ángel Córdova Villalobos, Miguel Márquez Márquez y Ricardo Torres Origel saben exactamente dónde están parados, cuántos apoyos tienen, el número de kilómetros recorridos y horas invertidas para tratar de convencer a los militantes activos y adherentes con propuestas similares.
Ellos tienen sus encuestas, sus números. Ya hicieron sumas y restas. Saben cuántas puertas tocaron, y, sin embargo, todos dicen que van a ganar.
Las adhesiones y escisiones están concretadas; los pactos informales para tratar de obtener la candidatura en segunda vuelta siguen vigentes, y las autoridades del PAN ya dejaron en claro las reglas del juego.
Estos son los escenarios del 5 de febrero.
Las contiendas internas se ganan con estructura. Quien logre hacer que sus simpatizantes acudan a los centros de votación –uno por cada municipio- tendrá el triunfo en la bolsa.
Son 46 mil 800 militantes con derecho a voto (9 mil 800 activos y 37 mil adherentes), y es difícil estimar el porcentaje de abstencionismo porque no existen antecedentes de elecciones como esta.
Sin embargo, los números que se manejan en uno y otro bando coinciden en que la afluencia de activos será de 90%, mientras que la de adherentes baja a un 15%.
Por eso la estructura juega un papel importante, y por eso Miguel Márquez va a la cabeza.
GANAR A LA PRIMERA
Para ganar en primera vuelta, tomando en cuenta el estimado de participación, Miguel Márquez Márquez –el aspirante afín al Gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez- tiene que ganar con la mitad más uno de los votos.
Este escenario se ve complicado, particularmente porque no es el único aspirante con estructura.
Lo más viable para Márquez, en todo caso, es ganar con el 37% de los votos y con una diferencia de al menos cinco puntos por encima de su más cercano competidor. Esa es su verdadera apuesta, es su escenario más realista.
Ir a una contienda en segunda vuelta podría ser arriesgado para él, lo que no necesariamente implica que quedaría descalificado en automático. A final de cuentas, la maquinaria estatal tiene un peso específico que no puede soslayarse.
LA SEGUNDA ES LA VENCIDA
Después de cinco años de estar tocando puertas, nadie puede negar que Ricardo Torres Origel tiene su propia estructura. La pregunta, en todo caso, es si sus redes son los suficientemente fuertes como las que tejió en su momento Oliva, y que hoy están al servicio del puntero.
Los números de Torres Origel lo ubican cercano a Miguel Márquez. Pero una cosa es la demoscopia, y otra la estructura. La capacidad de movilización es lo que hará la diferencia.
Por eso el escenario más viable para el Senador con licencia es forzar a segunda vuelta y cruzar los dedos para que ocurran dos cosas: que José Ángel Córdova Villalobos quede en tercer lugar y por tanto descalificado en la segunda votación, y que los seguidores del ex secretario de Salud y de Gerardo Mosqueda Martínez, con quien Córdova tejió una alianza, se le sumen.
Al menos ese es el acuerdo que sigue vigente: que en un escenario de segunda vuelta, los seguidores de Torres Origel voten por Córdova y viceversa.
El problema es que el 5 de febrero los militantes recibirán un buen número de boletas: la de candidatos a alcaldes, diputados locales, gobernador para primera y segunda vuelta… ¿qué garantiza que los panistas no se confundirán?
EL FACTOR MOSQUEDA
José Ángel Córdova Villalobos es, sin duda, el mejor posicionado en las encuestas. Esa es la buena noticia, la mala es que eso tiene poca importancia en una elección de esta naturaleza.
En realidad, la competencia de Córdova no es por ganarle a Miguel Márquez, es más bien por lograr el apoyo suficiente para superar a Torres Origel y forzar la segunda vuelta.
Córdova parece haber apostado más por el apoyo mediático que por la conformación de una estructura que le dé votos. Los resultados están a la vista, encabezando por
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