En el aparador

Ariel Rodríguez llegó completamente solo a nuestra cita; impecablemente vestido, sonreía todo el tiempo. Con naturalidad posó para nuestro fotógrafo, era la primera vez que le hacían un retrato, nunca había andado en los avatares de la política. De hecho, para poder ser candidato por el PRD ha tenido que pelear su candidatura en los tribunales electorales. No es un hecho común en León.
Yo traía en mente “La Pregunta”: ¿Eres perredista, Ariel? “Siempre he sido de izquierda”, respondió. Para él, la “Izquierda” es una manera de resolver los problemas.
“Las posturas tanto de derecha como de izquierda buscan eso, resolver problemas y generar desarrollo pero la derecha le tiene una confianza más natural al empresario y una cierta desconfianza a la capacidad productiva o de evolución de los sectores menos favorecidos. Creo que la izquierda es un poco lo inverso, creer en la inclusión social como mecanismo de desarrollo, incluso económico”, subraya el candidato del PRD.
Seguro en todo momento, Ariel me explica que en el mundo hay países que tienen una visión que rompe el paradigma de izquierda y derecha con una mirada de pluralidad, “de incorporación del de arriba, el de abajo, el blanco, el negro, el de una religión, el de la otra. Es aprender a tejer las diferencias y eso, si lo tenemos que describir en la geografía clásica política de izquierda y derecha, pues es más de izquierda.”
Ariel considera que el PAN se ha quedado corto para ofrecer respuestas como Gobierno. “Yo me alegré de la llegada de Carlos Medina a la presidencia municipal, pero al igual que muchos leoneses, también he visto como el PAN dejó de ser la alternativa democrática y en la universidad fui comprendiendo que para solucionar las cosas tenemos que estar todos y tener una visión sistémica, más profunda. La verdad es que las propuestas de derecha o del PAN, me empezaron a quedar muy pequeñas y empecé a profundizar en autores con una visión más de izquierda. A finales de la universidad, mi sensibilidad social −mucho movido desde la fe, desde la opción por los pobres− me llevó a buscar otras formas de solucionar estos problemas. Me parece que las buenas intenciones no bastan, hay que estudiar los problemas con una visón más profunda y creo que la izquierda tiene mejores respuestas.”
Ariel Rodríguez Vázquez estudió Comunicación en la Ibero; cuando estaba en la universidad trabajó con comunidades indígenas en proyectos productivos. Hizo aquí una maestría en psicoterapia Gestalt y otra en Chile en estudios sociales y políticos latinoamericanos. Le tocó atestiguar cómo la izquierda chilena empieza a sentar bases de desarrollo a partir de procesos participativos, comités de colonos financiados por el Estado. Pudo ver cómo se fue tejiendo la confianza de los ciudadanos chilenos desde abajo y con ella una visión de país.
“Llega un punto en que los mismos economistas que asesoraban a Pinochet le recomiendan dar paso a la transición democrática porque la verdadera economía no puede crecer en un régimen autoritario. Eso le está pasando a México”, acota.
Cuando volvió a México quiso promover un proyecto de desarrollo social en San Luis de la Paz y se topó con la cerrazón de los gobiernos a todos niveles. Esa fue la respuesta que obtuvo “ante las propuestas con que los ciudadanos queremos hacer algo.” Luego, en León, retoma una labor de asesoría a gobiernos municipales -“de todos los colores”- que había comenzado en Chile. Para ello formó el Centro Latinoamericano de Estudios de Intercambio, del cual es director general y tiene su sede en León, así como filiales en el DF y en Santiago de Chile. Lleva a funcionarios municipales y diputados locales mexicanos y chilenos a conocer proyectos de administración pública local, por ejemplo, desarrollo urbano y democracia participativa en París, desarrollo económico en Londres y municipios exportadores en Bruselas.
“Quienes hemos salido del país sabemos que cuando sales de tu tierra, paradójicamente, conoces más México. Te das cuenta de que las cosas no son en todos lados de la misma manera y eso te permite reconocer lo obvio que no veías cuando estabas dentro”. Hoy es candidato del PRD. Lo más que ha ganado este partido en León es una regiduría.
¿Te acuerdas, Ariel, qué porcentaje de votos obtuvo el PRD en la elección pasada?
“No podría darte la cifra exacta pero creo que quedó como en quinta posición, pero en esta elección daremos la sorpresa: creo que puedo ganar”, me dice con naturalidad. Cree que la oportunidad radica en que los leoneses ya estamos cansados “de pan con lo mismo”. En el reciente debate que sostuvieron los candidatos a la alcaldía, Ariel ganó reflectores cuestionando a los abanderados del PRI y PAN.
“Hablan de propuestas que se dicen renovadas, pero que cada vez son más el viejo sistema diseñado por el PRI con una lógica clientelar, de uso patrimonialista de los recursos públicos con fines partidistas y entonces uno de pronto no puede distinguir si está hablando con un interlocutor que se define a sí mismo como gobierno o es un representante de un partido. Eso de pintar las presidencias o los puentes del color correspondiente al partido me parece una definición conceptual y política de que no se gobierna para todos. Y ese relajito los priístas lo inventaron, los panistas al principio parecía que querían cambiarlo pero lo han ido perfeccionando”, agrega.
Piensa que puede ganar porque el mundo está cambiando, porque León ha sido ejemplo histórico; “estoy pensando en el dos de enero del ‘46, estoy pensando, incluso, en diciembre de 88. Los leoneses hemos dado en más de una ocasión la sorpresa histórica de libertad, de no comprar los cuentos panfletarios de los gobernantes en turno y ser innovadores y me parece que vuelve a ser momento en que los ciudadanos redibujemos el concepto de alternancia. La alternancia no es casarnos con un nuevo partido. Lo importante no es cambiar de amo sino dejar de ser perro. Creo que los ciudadanos leoneses estamos listos para dar ese nuevo paso.”
Si llegara a la Alcaldía una de sus prioridades será la profesionalización del servicio público. “Muchas veces los funcionarios no pueden aplicar lo que han aprendido porque el sistema político no se los permite; de hecho no sólo los ciudadanos no tenemos acceso al poder, los gobernantes tampoco tienen el poder que pareciera que tienen y no lo tienen porque lamentablemente tienen que estar mucho más atentos de las necesidades de los partidos que de las de los ciudadanos.
“Además, en periodos tan breves la profesionalización es imposible. No digo de los servidores medios y bajos, que evidentemente permanecen y eso es muy bueno pero tienen que obedecer cada tres años a un nuevo jefe que llega a aprender, aunque repita el mismo partido. Tenemos la parte perversa de la reelección sin sus ventajas, porque de todas maneras se usan los recursos públicos para manipular al electorado y permanecer en el poder y eso es reelección, pero no tenemos la profesionalización de los mandos directivos.
Así, apunta Ariel, es imposible que los programas de gobierno tengan coherencia. “Por eso vemos acciones aisladas, programas con bonitos nombres y de uso clientelar pero ineficaces en sus resultados. Por eso es mucho más fácil para los gobernantes limitarse a decir que han gastado tanto o más porcentaje de recursos que el anterior. Debemos aprender a dejar de medir en función de gasto y basarse en función de indicadores de desarrollo que definan en qué evolucionamos, por ejemplo, en cuanto bajamos la mortalidad infantil, en cuanto bajamos el analfabetismo”.
Y es que si algo le pesa a la democracia mexicana, dice, es la falta de credibilidad de los políticos. “Yo mismo, como ciudadano, no les creo”, concluye.
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Junto con el Corredor Peatonal Madero, de Ciudad de México o El Andador Peregrino en Talpa, Jalisco, el arquitecto leonés Miguel Ángel Romero Preciado, se coló a la preselección de la Bienal Iberoamericana de Arquitectura, que se celebrará en septiembre en Cádiz, España.
Su proyecto de vivienda social, “Casas útiles”, que proyectó en Celaya, forma parte de las 10 piezas seleccionadas por México para competir en la Bienal, en la categoría de Obras construidas.
Fundador de eSTUDIO vS, el arquitecto egresado de la Universidad DeLaSalle considera que este reconocimiento es como “jugar en el mundial de la Arquitectura, por la calidad de las obras que se presentan de todas partes del mundo”.
“Este proyecto tiene su historia porque ya había sido seleccionado para una exposición en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.
“Fue un trabajo de desarrollo como de dos años y en la vivienda social tienes que jugar con varias piezas y en cómo darle una respuesta diferente a la misma pregunta, que en este caso, era aprovechar al máximo los espacios de la vivienda”, asegura.
Con estudios de urbanismo y diseño de interiores en Barcelona, Romero Preciado se ha hecho de un buen lugar en el ámbito de la arquitectura en la ciudad, pues a la par de otros reconocimientos nacionales e internacionales que ha recibido, su trabajo va desde la planeación del proyecto hasta su construcción final.
“Trabajamos siempre en proyectos que nos interesan en todos los sentidos. Ya hemos desarrollado un sistema de trabajo con cierto grado artesanal. Investigamos mucho cada aspecto y las casas que hemos hecho, nos llevan a veces tres meses de investigación para resolver las necesidades del cliente”.
eSTUDIO vS se formó en 2004 pero antes, el arquitecto había colaborado con proyectos en universidades privadas y algunos despachos o como consultor independiente.
Actualmente, Miguel Ángel desarrolla varias casas habitación en fraccionamientos privados, además de escribir en revistas nacionales como Arquine, La Tempestad y también dedicarse a la docencia.

Satisfecho de su labor como Presidente del Consejo Directivo del Instituto Cultural de León (ICL), Alfonso Barajas Medina terminará su labor al frente de dicho organismo, orgulloso de los logros obtenidos durante esta administración.
Afirma que en estos tres años, el ICL obtuvo el mayor presupuesto de su historia: 35 millones de pesos, que se utilizaron para remodelar la antigua casa de Luis Long, que albergará la escuela de música; iniciar el Museo de las Identidades Leonesas en el edificio de la antigua ex Cárcel, así como la remodelación del techo y fachada de la Casa de la Cultura Diego Rivera, además de habilitar el estacionamiento del Teatro Doblado como salida de emergencia.
«Al terminar esta administración, vamos a dejar a León como la ciudad con mayor infraestructura cultural en el Bajío», precisa Barajas Medina.
También se consiguió un presupuesto adicional de 5 millones de pesos para el acondicionamiento de las nuevas oficinas del ICL, que se ubicarán en la Plaza Catedral, en lo que quedó del antiguo edificio Montes de Oca.
A juicio del directivo, los proyectos más conocidos de la institución como la Feria Nacional del Libro, el Festival Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC) y el Festival Internacional Cervantino, se fortalecieron en diferentes aspectos, lo cual consolida a León como líder cultural de la zona del Bajío.
La creación del Museo de las Identidades Leonesas fue el proyecto cultural más importante de la saliente administración, hecho que el ingeniero destaca.
«El museo no es un museo común, pues pretendemos que nos conjunte como leoneses. No es un espacio hueco y estoy seguro que la próxima administración se va a enamorar y convencer de el».
De acuerdo con el presidente, la estructura del propio Instituto se convirtió en una fortaleza más de esta administración, pues mejoró su organización y concretó un organigrama con áreas perfectamente definidas, lo que permitió presumir una institución seria y organizada.
“El Instituto se profesionalizó después de estar un poco disperso”.
También surgieron programas como “Vive tu plaza”, que acercan la cultura a las zonas alejadas de la ciudad.
«El Instituto se encarga de llevarles (a esas colonias) el primer contacto con las manifestaciones culturales, así los cautiva y los acerca», puntualizó Alfonso Barajas.
No obstante los logros, Barajas Medina reconoce que aún faltan muchas cosas por hacer.
«Hay muchas necesidades por cubrir; la obligación de los que vengan, así como nosotros lo hicimos, es abonarle más a esta ciudad. Ha sido un largo camino, pero estoy muy agradecido por esta oportunidad.
«La cultura, como la educación, son inversiones necesarias para cualquier sociedad», subraya.
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